Hechos:

Las atenciones, consultas, quejas y reclamaciones en relación a las facturas de la luz y el gas se han incrementado exponencialmente en la oficina de nuestra Asociación desde hace un año. Estamos muy preocupadas por la situación actual y por lo que intuimos viene este invierno.

Motivos:

Los consumidores y usuarios no entendemos nuestras facturas, nos cambian unilateralmente los precios de tarifas contratadas, no podemos dar de baja servicios de mantenimiento que contratamos en el mercado libre. Seguimos sin recibir facturas reales de algunos periodos anteriores, nos dicen que es por falta de lectura de las distribuidoras y que ahora nos las hacen estimadas, y que es la mejor solución que han encontrado las comercializadoras.

A esto debemos añadir:

  • Cinco cambios legislativos que afectan directamente a las facturas de la luz y el gas en menos de un año, desde junio del 2021 a hoy.
  • Hemos pasado de una a dos potencias, a tener precios distintos para periodos punta, valle y llano, modificaciones en los peajes, 2 modificaciones del IVA, modificación del impuesto de electricidad, modificación del cálculo de la tarifa de gas de último recurso, aplicación tope gas y modificación de la financiación del bono social, aunque puede que nos dejemos alguna modificación porque casi perdemos la cuenta.
  • A esto debemos añadir la mala información que nos están dando los comerciales por teléfono. Se prohibieron las ventas a domicilio y hemos pasado de comerciales que nos agobiaban en casa, lo que se llama “puerta fría”, a comerciales que nos agobian por teléfono, lo que hemos llamado “oreja caliente”, y que da como resultado que recibamos hasta tres ofertas distintas el mismo día y ya no sabemos con quién tenemos contratada la luz y el gas. En caso de desistir (arrepentirnos en el plazo de 14 días ) y quedarnos con la comercial original perdemos tarifas, descuentos u otros beneficios que teníamos contratados.
  • Además debemos añadir un mercado energético loco. Nos dijeron que era por filomena, por la pandemia y ahora es por la guerra de Ucrania. Todos son factores que sabemos complican la situación pero que no hacen que las empresas dejen de ganar dinero y obtener beneficios y que, sin embargo, a los consumidores sí hace que nos cueste cada vez más pagar las facturas.
  • Un mercado energético que claramente no controla el Gobierno, que va poniendo parches a golpe de Real decreto Ley y con el que las empresas energéticas juegan al gato y al ratón. Que les topan el precio del gas, nos lo repercuten en las facturas como compensación. Que tienen que asumir el coste del bono social, pues se modifica la financiación y también nos lo repercuten en las facturas.

El mercado energético es básico y trascendental para la economía, la macro (la de las empresas y el estado) y la micro; la de cocinar, poner la lavadora y ducharse. La nuestra.

Consecuencias:

Para los consumidores

Facturas, contratos que no entendemos y precios disparados.

¿Soluciones?

¿Impuestos?, ¿topar gas?, ¿nacionalización?, ¿creación de una empresa pública energética?, ¿autoconsumo?, ¿nucleares a tope?

Nosotras no podemos saber cuál sería la mejor solución, pero sí algunas cosas que seguro que deberían hacer Gobierno y empresas.

La primera, sentarse a hablar. El Gobierno pensando en la gente antes de tomar decisiones, y no sólo en sus futuros cargos una vez dejen la política. Las empresas en que somos sus clientes (los tontos y los listos), los consumidores, los que hacemos que obtengan beneficios y no sus accionistas.

Les proponemos para ¡YA!:

  • Fraccionamiento de las facturas, sin necesidad de solicitarlo, en cuanto las facturas superen una cantidad en base al salario mínimo interprofesional.
  • Revisión de todos los impuestos que afectan a las facturas de luz y gas, ¿por qué se cobra IVA sobre el impuesto de electricidad? ¿No es esa una doble imposición?
  • Revisar lo de la doble potencia, punta y valle que no nos parece que esté siendo entendida ni bien aplicada.
  • Revisión del cobro del alquiler de los contadores en caso de no existir lecturas reales. Si no leen, ¿qué nos cobran?
  • Revisar los plazos de corte de suministros por impagos.
  • Y una propuesta final revolucionaria… para la que no haya que salir a la calle, ni gritar, ni pedir permisos, ni alterar el orden público.

Si esto sigue así, proponemos un boicot total, un mes en el que todos los consumidores dejemos de pagar nuestras facturas de luz y gas.

A ver si entonces nos toman en serio.

(Escrito antes del debate del estado de la nación).

 
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